El río
Soñé que dios me daba a mí su primera palabra, que lo hacía lentamente, con el ritual divino de la creación, alzando un poco la mano derecha, mirándome a los ojos. De inmediato a mis pies ardió un río. “El primer río”, pensé dentro del sueño. Y era un río que ardía y que no mostraba ninguna dirección, que fluía sin ton ni son en torno a mí, abrazándome, líquido de nada, fulgurante, sin olor. Era como uno de esos ríos amazónicos de las enciclopedias, deshilachados, heridos de meandros, arropados por la selva, construyendo a su paso la selva. Era un río sin tiempo.
“El río de oro”, dije en sueños, sin dirigirme a dios ni a mí mismo ni a nadie. Luego vi cómo el río se encrespaba, como un torbellino metálico, y se hacía con unas alas de agua y ascendía y ascendía y ya nos sobrevolaba y fue construyendo un cielo, una especie de cielo de olas. A sí mismo se reflejaba el río sin retorno, el río translúcido.
“La primera mirada”, pensé. Y me fui sumergiendo aún más en la noche y más aún en la mirada inconsciente de ese río y luego de otros y finalmente de otros.
1 comentario
BBTSJB -